
La vida de Carmen Díez de Rivera fue una vida de película, o mejor dicho, se podría equiparar a una tragedia, y por eso no es ninguna casualidad que en estos días se estrene en Madrid una obra teatral dedicada a esta mujer adelantada a su tiempo, que vivió un auténtico drama personal y que fue un personaje destacado de la Transición (Ver Hemeroteca).
Nació en una familia aristocrática durante el franquismo y fue hija ilegítima del cuñado de Franco y destacado falangista, Ramón Serrano Suñer. Ya adulta se enamoró sin saberlo de su hermanastro con quien ya hacía planes de boda. Este trauma sentimental provocó que se fuera a África, e incluso que llegara a plantearse ingresar en un convento. Finalmente volvió a España y acabó convirtiéndose en protagonista de la Transición, por lo que el escritor Francisco Umbral llegó a denominarla “musa” de la Transición.
Amiga del rey Juan Carlos I y de Adolfo Suárez desde hacía años, cuando se produjo el nombramiento de Suárez como presidente de Gobierno, trabajó para él como su jefa de gabinete, entre julio de 1976 y mayo de 1977. Su mutuo deseo de llevar al país a la democracia y la sincera personalidad de ella, capaz de decir siempre lo que pensaba, la llevaron a este destacado puesto que ninguna otra mujer ha llegado a ocupar en España hasta la actualidad.
Desde ese destacado puesto influyó decisivamente en Suárez y en el Rey para hacerles ver que España no llegaría a la democracia si no legalizaba a todos los partidos políticos, y especialmente al Partido Comunista de España pese a la oposición de los mandos militares. Al ver la excesiva prudencia de Suárez tomó la iniciativa en diferentes ocasiones, por ejemplo afirmando en prensa que votaría a favor de la legalización del PCE si hubiera un referéndum, o encontrándose con el líder comunista Santiago Carrillo en un acto público en Barcelona, el 19 de enero de 1977.

De esta manera presionó al Gobierno para que se permitiera el funeral multitudinario protagonizado por PCE por las víctimas de la matanza de Atocha del 24 de enero, y para que se produjera la primera entrevista entre Suárez y Carrillo, el 27 de febrero. Finalmente cuando se produjo la legalización del PCE, el 9 de abril, ella escribió exultante en su diario: “Sábado rojo: se acabó la dictadura fascista”.
Esta actuación llevó a Carmen Díez de Rivera a tener frecuentes broncas con su jefe Suárez, a que le presentara varias veces su dimisión, y a que su relación deteriorada acabara por causar su salida de Moncloa, especialmente cuando ella le criticó a Suárez que decidiera crear un partido político, la Unión de Centro Democrático, para presentarse a las elecciones generales del 15 de junio de 1977.
En un mundo tan machista como el de la Transición fue duramente criticada, especialmente por los medios de comunicación ultraderechistas que llegaron a acusarla de ser espía de la Alemania comunista en plena Guerra Fría, y se inventaron incluso que se encontraba en arresto domiciliario por este acto de traición. Después ingresó en el Partido Socialista Popular de Tierno Galván, y terminó su carrera política defendiendo enérgicamente sus ideas ecológicas y feministas como eurodiputada del PSOE, antes de morir prematuramente por cáncer en 1999, a los 57 años.
