
Se acaba de estrenar un documental coproducido por el Colectivo de Olvidados de la Transición (COT) y Atrapasueños Cinema, en el que se recuerda a las más de 250 víctimas mortales de ataques terroristas ultraderechistas y de miembros de Fuerzas del Orden Público, prestando especial atención a los que fallecieron durante la denominada Semana Negra de la Transición, a finales del mes de enero de 1977. El título es una frase encontrada en el dorso de la foto de una de las víctimas, Arturo Ruiz, y que fue escrita por su padre dos años después de su asesinato.
En este largometraje de cien minutos se relatan principalmente los asesinatos del joven de 19 años Arturo Ruiz cuando asistía a una manifestación pro amnistía el 23 de enero y fue tiroteado por un comando ultraderechista de Legionarios de Cristo Rey; de la joven Mari Luz Nájera cuando al día siguiente participaba, también en Madrid, en una manifestación de protesta por el asesinato de Arturo Ruiz y recibió en la nuca el disparo de una pelota de goma lanzada por un policía, y cuyo cuerpo tirado en el suelo recibió después numerosas patadas de varios agentes; y de los cinco trabajadores del despacho de abogados laboralistas de Atocha que murieron tiroteados esa misma noche del 24 de enero por tres matones ultraderechistas.
Para explicar estos crímenes el documental dirigido por Adolfo Dufour ofrece el testimonio de personas muy cercanas a estas víctimas como el hermano de Arturo Ruiz, Manuel, al que se considera clave en la realización de este documental por su constante insistencia, aunque murió el pasado mes de enero sin poder verlo; el abuelo de Mari Luz Nájera, Aurelio, quien recuerda todos los días a su «guapa» nieta con una foto de ella ya desgastada que lleva siempre en la cartera; y el único superviviente actual de la matanza de Atocha Alejandro Ruiz Huerta quien, tras relatar con emoción cómo fue el atentado, cómo murieron sus compañeros y cómo se salvó él al caerle encima el cuerpo de uno de los fallecidos, asegura que todavía siente «miedo», casi cincuenta años después.

El documental no se olvida de los otros fallecidos a causa del terrorismo ultraderechista y entre los testimonios ofrece una sucesión de imágenes y textos sobre diferentes víctimas de atentados ultraderechistas. También cabe destacar el testimonio del presidente del COT, Javier Almazán, quien relata cómo su hermano de 18 años Ángel Almazán murió en una manifestación el 15 de diciembre de 1976, día del referéndum de la Ley para la Reforma Política, al recibir una paliza por parte de dos policías. Javier Almazán le dice a Manuel Ruiz en un momento del documental que «se plantó un pilar de la Transición sobre el cuerpo de mi hermano, y unos días después sobre el cuerpo del tuyo».
Pero el documental no solo lamenta estos crímenes, sino que denuncia además que los asesinos no pagaron por ello jurídicamente y que todos estos asesinatos fueron quedando prácticamente olvidados. Es especialmente relevante el testimonio de otro hermano de Arturo Ruiz, Miguel Ángel, quien aunque valora positivamente lo logrado en la Transición política, critica negativamente que «en la justicia y en las fuerzas de seguridad del Estado no hubo transición en aquellos años». por lo que todavía a día de hoy están luchando para que estos asesinatos que ellos consideran «de lesa humanidad» no prescriban y que, por ejemplo, se pueda detener al asesino de su hermano, José Ignacio Fernández Guaza, localizado recientemente en Argentina por el diario El País.

Eso hace que todavía a día de hoy estén luchando para que estos asesinatos que ellos consideran «de lesa humanidad» no prescriban y que, por ejemplo, se pueda detener al asesino de Arturo Ruiz, José Ignacio Fernández Guaza, localizado recientemente en Argentina por el diario El País. A los policías culpables de la muerte de Mari Luz Nájera y Miguel Almazán ni siquiera se les identificó, mientras que los tres autores de la matanza de Atocha, todos ellos vinculados a Fuerza Nueva, huyeron durante algún permiso carcelario.
