Cuando falta menos de un mes para el 50º aniversario de la muerte de Franco resulta interesante plantearse si ese fallecimiento, con el que se produjo el final del régimen dictatorial franquista, supuso también el inicio de la Transición política de la dictadura a la democracia.

La longevidad del dictador hizo por un lado que ya en junio de 1973, Franco dejara en manos de su fiel almirante Luis Carrero Blanco uno de sus totalitarios cargos, el de presidente del Gobierno. Pero el asesinato de Carrero el 20 de diciembre del mismo año dejó también la duda de si se habría producido la Transición en el caso de que Carrero, encargado de mantener el régimen franquista tras la muerte del dictador, hubiera sobrevivido a Franco.

Por otra parte, el 29 de julio de 1974 se formó la Junta Democrática compuesta por diferentes fuerzas políticas contrarias al franquismo, entre ellas el Partido Comunista, y menos de un año después, el 11 de junio de 1975, se constituyó la Plataforma de Convergencia Democrática con el PSOE entre otros. Estas dos iniciativas de la oposición antifranquista acabaron uniéndose el 26 de marzo de 1976 en la Coordinación Democrática, también llamada Platajunta, y tuvo un papel destacado en los inicios de la Transición. Por otra parte, la movilización social (movimiento vecinal, sindicatos, universitarios) se hacía cada vez más presente en el país.
Fuera de España también corrió una oleada a favor de la democracia en España antes de la muerte de Franco, especialmente cuando el régimen condenó a muerte sin garantías jurídicas a cinco jóvenes, tres del FRAP y dos de ETA, en lo que fueron las últimas ejecuciones franquistas, el 26 de septiembre de 1975. Se produjeron entonces numerosas movilizaciones y manifestaciones internacionales que mostraban claramente que no querían que se mantuviera una dictadura represiva en Europa.
La muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, no supuso para muchos investigadores el inicio de la Transición a la democracia puesto que Franco parecía haberlo dejado todo “atado y bien atado” al sucederle como Jefe de Estado Juan Carlos de Borbón, al que él mismo había “educado” en el régimen franquista desde que era niño. Además, el nuevo Rey mantuvo al frente de su primer gobierno al último presidente del franquismo, el inmovilista Carlos Arias Navarro.
Sin embargo, Juan Carlos I dio los pasos necesarios para que se produjera la Transición, forzando la dimisión de Arias Navarro y nombrando como nuevo presidente a Adolfo Suárez que, con su política negociadora logró la aprobación de la Ley para la Reforma Política que supuso el final de las leyes fundamentales franquistas y llevó al país a las primeras elecciones generales, el 15 de junio de 1977.
Con la legitimidad ganada en esa votación, Suárez logró después grandes consensos como los Pactos de la Moncloa y la Constitución de 1978 que culminaron la Transición política a la democracia. No obstante, esta transición todavía tardó bastante en reflejarse en ámbitos como las fuerzas policiales, la Justicia, y sobre todo el Ejército, en el que algunos de sus mandos incluso intentó volver al franquismo con el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

