LA MUERTE DE FRANCO Y LA TRANSICIÓN

Cuando falta menos de un mes para el 50º aniversario de la muerte de Franco resulta interesante plantearse si ese fallecimiento, con el que se produjo el final del régimen dictatorial franquista, supuso también el inicio de la Transición política de la dictadura a la democracia.

«El abrazo» de Juan Genovés, obra emblemática de la Transición.

La longevidad del dictador hizo por un lado que ya en junio de 1973, Franco dejara en manos de su fiel almirante Luis Carrero Blanco uno de sus totalitarios cargos, el de presidente del Gobierno. Pero el asesinato de Carrero el 20 de diciembre del mismo año dejó también la duda de si se habría producido la Transición en el caso de que Carrero, encargado de mantener el régimen franquista tras la muerte del dictador, hubiera sobrevivido a Franco.

Por otra parte, el 29 de julio de 1974 se formó la Junta Democrática compuesta por diferentes fuerzas políticas contrarias al franquismo, entre ellas el Partido Comunista, y menos de un año después, el 11 de junio de 1975, se constituyó la Plataforma de Convergencia Democrática con el PSOE entre otros. Estas dos iniciativas de la oposición antifranquista acabaron uniéndose el 26 de marzo de 1976 en la Coordinación Democrática, también llamada Platajunta, y tuvo un papel destacado en los inicios de la Transición. Por otra parte, la movilización social (movimiento vecinal, sindicatos, universitarios) se hacía cada vez más presente en el país.

Fuera de España también corrió una oleada a favor de la democracia en España antes de la muerte de Franco, especialmente cuando el régimen condenó a muerte sin garantías jurídicas a cinco jóvenes, tres del FRAP y dos de ETA, en lo que fueron las últimas ejecuciones franquistas, el 26 de septiembre de 1975. Se produjeron entonces numerosas movilizaciones y manifestaciones internacionales que mostraban claramente que no querían que se mantuviera una dictadura represiva en Europa.

La muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, no supuso para muchos investigadores el inicio de la Transición a la democracia puesto que Franco parecía haberlo dejado todo “atado y bien atado” al sucederle como Jefe de Estado Juan Carlos de Borbón, al que él mismo había “educado” en el régimen franquista desde que era niño. Además, el nuevo Rey mantuvo al frente de su primer gobierno al último presidente del franquismo, el inmovilista Carlos Arias Navarro.

Sin embargo, Juan Carlos I dio los pasos necesarios para que se produjera la Transición, forzando la dimisión de Arias Navarro y nombrando como nuevo presidente a Adolfo Suárez que, con su política negociadora logró la aprobación de la Ley para la Reforma Política que supuso el final de las leyes fundamentales franquistas y llevó al país a las primeras elecciones generales, el 15 de junio de 1977.

Con la legitimidad ganada en esa votación, Suárez logró después grandes consensos como los Pactos de la Moncloa y la Constitución de 1978 que culminaron la Transición política a la democracia. No obstante, esta transición todavía tardó bastante en reflejarse en ámbitos como las fuerzas policiales, la Justicia, y sobre todo el Ejército, en el que algunos de sus mandos incluso intentó volver al franquismo con el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

ÚLTIMAS EJECUCIONES DEL FRANQUISMO… Y DE LA HISTORIA DE ESPAÑA

El 27 de septiembre de 1975, y con Franco muy enfermo, se produjo un acontecimiento que situó a España en el centro de la polémica internacional: el fusilamiento de cinco condenados por haber cometido atentados terroristas, tres del FRAP (Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz) y dos de ETA político-militar (Jon Paredes Manot “Txiki” y Ángel Otaegi Etxeberria).

En plena oleada internacional de atentados terroristas, en España murieron en los últimos ocho años de franquismo casi setenta personas en ataques causados por ETA, FRAP, GRAPO y otros grupúsculos, por lo que el régimen franquista quiso dar una lección aplicando la pena de muerte para delitos de sangre con connotaciones políticas en 1974 y 1975.

Así, se constituyeron unos consejos de guerra que condenaron a ocho miembros del FRAP y tres de ETApm, por haber participado en el asesinato de cuatro funcionarios en esos dos últimos años. De esas once penas de muerte, el Gobierno de Arias Navarro conmutó finalmente seis aunque confirmó las otras cinco. Sobre todo esto resulta especialmente interesante el tomo 45 de “Historia del presente” publicado este año 2025 con el título “Sangre inútil. Las últimas ejecuciones del franquismo”.

Aunque para comprender mejor las numerosas irregularidades cometidas en esos consejos de guerra con acusaciones basadas en confesiones que los acusados aseguraban haber firmado bajo tortura o con los abogados defensores a los que no se les permitió presentar pruebas ni testigos, y que incluso en algún caso llegaron a ser expulsados, se puede leer el libro “Mañana cuando me maten” de Carlos Fonseca.

Protestas ante el consulado español en Ámsterdam en protesta por el consejo de guerra contra José Antonio Garmendia Artola y Angel Otaegui. (Fotógrafo Onbekend / Anefo, CC0, via Wikimedia Commons).

La decisión final de ejecutar a estos condenados el 27 de septiembre provocó numerosas manifestaciones en destacadas ciudades europeas, incluso el asalto a la embajada española en Lisboa, así como declaraciones solicitando clemencia del propio Papa Pablo VI. Dentro del país apenas hubo reacciones, salvo la gran concentración del 1 de octubre en la madrileña Plaza de Oriente donde se aplaudió al enfermo dictador, quien justificó su actuación por «la conspiración masónica izquierdista» que sufría el país.

Las ejecuciones del 27 de septiembre tampoco fueron humanitarias tal y como confirma el periodista José Antonio Izquierdo en la entrevista que ha aportado para esta web y que se encuentra en el apartado bibliográfico dedicado a estos fusilamientos. Como testigo de los hechos en la localidad madrileña de Hoyos del Manzanares, Izquierdo narra cómo vivió esos sucesos espeluznantes y también cómo el único testigo civil de los fusilamientos, el cura de la localidad, llegó a contar que los verdugos estaban borrachos y que incluso llegaron a realizar un tiro de gracia a una víctima que todavía respiraba.

Han pasado cincuenta años de estos últimos fusilamientos de España (la pena de muerte desapareció de la legislación española con la aprobación de la Constitución de 1978) y estos hechos siguen provocando reacciones en la actualidad, como la reciente decisión del Gobierno de declarar nula la condena de una de las víctimas, Xosé Humberto Baena.

En este último año se han publicado varios libros sobre estas ejecuciones, y seguro que en los próximos días aparecerán artículos y reportajes al respecto, por lo que seguiré incorporando en esta web todo el material que pueda sobre este suceso que para algunos significó el final político del régimen franquista.

QUIÉN SE PODÍA IMAGINAR…

Quién se podía imaginar que unos pocos meses o años después de la muerte del dictador Franco, España se convertiría en una auténtica democracia respaldada internacionalmente. En un momento político actual convulso y con pocos acuerdos de futuro para el país conviene recordar lo que se produjo hace ahora cincuenta años, cuando España pasó de una dictadura a ser una democracia, y a pesar de enormes obstáculos como la crisis económica o los atentados terroristas.

Franco y Juan Carlos en 1969 (Anefo, CC0, via Wikimedia Commons).

Quién se podía imaginar que dos días después de la muerte de Franco, líder de un régimen dictatorial en el que se había expulsado, aplastado y marginado a media España, su sucesor Juan Carlos de Borbón diría en el discurso de su proclamación como Rey que quería ser «el rey de todos los españoles».

Quién se podía imaginar que unos siete meses después del 20-N y ante el inmovilismo del programa político de su presidente del gobierno Carlos Arias Navarro, Juan Carlos I diría claramente en un solemne discurso en el Congreso de Estados Unidos que «la monarquía hará que, bajo los principios de la democracia, se mantengan en España la paz social y la estabilidad política, a la vez que se asegure el acceso ordenado al poder de las distintas alternativas de gobierno, según los deseos del pueblo español libremente expresados».

El rey Juan Carlos I en la sesión conjunto del Congreso de Estados Unidos, el 6 de junio de 1976 (Centro Carl Albert, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons).

Quién se podía imaginar que unos ocho meses después de la muerte de Franco, el Rey lograría la dimisión del presidente del Gobierno Arias Navarro, y elegiría, gracias al papel esencial de Torcuato Fernández-Miranda, al joven aperturista Adolfo Suárez como nuevo presidente del Gobierno.

Quién se podía imaginar que un año después del fallecimiento del dictador, el gobierno de Adolfo Suárez lograría la aprobación de la Ley para la Reforma Política, en las Cortes franquistas y en referéndum, lo que permitiría la legalización de partidos políticos, de cara a futuras elecciones democráticas.

Quién se podía imaginar que casi un año y medio después de la muerte de Franco, se lograría la legalización del partido más odiado por los franquistas desde la Guerra Civil, el Partido Comunista de España (PCE), con cuyo líder Santiago Carrillo llevaban comunicándose en secreto desde hacía meses el Rey y Suárez.

Quién se podía imaginar que un año y medio después del final del franquismo, se celebrarían las primeras elecciones democráticas con todos los partidos legalizados, en las que logró la victoria la Unión de Centro Democrático (UCD) recientemente creado bajo el liderazgo de Suárez, y el segundo puesto lo consiguió un partido de izquierdas, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Quién se podía imaginar que casi dos años después de la muerte de Franco, y ante la gravísima crisis económica heredada del franquismo y de la guerra del Yom Kippur, los principales partidos se pondrían de acuerdo para firmar los Pactos de la Moncloa.

Quién se podía imaginar que dos años y medio después del final del franquismo se reunirían siete políticos de posiciones políticas tan diferentes como el ex franquista Manuel Fraga y el comunista Jordi Solé Tura, para debatir, discutir, negociar y llegar a acuerdos para redactar el borrador de la Constitución.

Quién se podía imaginar que tres años después de la muerte de Franco se aprobaría con un amplio consenso político y social, plasmado en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, la Constitución Española, la ley más importante de la democracia que sigue vigente actualmente.

Quién se podía imaginar que cuatro años después de la muerte de Franco, España sería capaz de superar un intento de golpe de Estado militar, el 23-F, en el que estaban implicados altos mandos militares de clara ideología franquista.

Quién se podía imaginar que cinco años después del fin del franquismo ultraderechista, un partido político de izquierdas, el PSOE lograría una amplia mayoría absoluta en las elecciones generales y conseguiría llegar de esa manera al poder, con Felipe González como presidente del Gobierno.

Felipe González firma el Tratado de Adhesión de España a la CEE el 12 de junio de 1985 (Ministerio de la Presidencia. Gobierno de España. (Attribution or Attribution), via Wikimedia Commons).

Quién se podía imaginar que diez años después del fallecimiento del dictador, España firmaría la adhesión a la Comunidad Económica Europea (CEE), con la que el país dejaría de ser un país en vías de desarrollo y pasaría a formar parte de uno de los polos económicos más desarrollados del mundo. 

En definitiva, con este repaso histórico a la Transición se puede comprobar lo que se fue logrando en un periodo de tiempo histórico relativamente corto y a pesar de múltiples dificultades. Tal vez esto pueda servir para demostrar que con una auténtica intención democrática por parte de todos y logrando consensos históricos por el bien de todos, se pueden superar los obstáculos que sufre la democracia nacional actual.

Nota del autor: Para profundizar en esta entrada del post, es recomendable pinchar en los diferentes enlaces habilitados para acceder a páginas sobre los acontecimientos y los personajes citados, y que forman parte también de esta web sobre la Transición.

LA TRANSICIÓN, EN IMÁGENES

Comprender mejor la Transición viendo imágenes. Ese ha sido el principal mérito de dos exposiciones que se han podido ver en Madrid en las últimas semanas. Una de ellas más política y social con fotografías de la reconocida fotoperiodista Marisa Flórez, y la otra también muy visual, centrada en la cultura de la Movida madrileña.

La muestra de Marisa Flórez en la Sala Canal Isabel II, ofrece 185 imágenes, muchas de ellas políticas, entre las que destacan la gran imagen del presidente del Gobierno Adolfo Suárez sentado solo en el Congreso de los Diputados cuando su figura ya decaía en 1979, o la fotografía con gran angular de Pasionaria y Rafael Alberti, míticos comunistas en el Congreso de los Diputados, en la que se ve la expectación que causó su presencia en las primeras Cortes democráticas.

También se puede contemplar la imagen titulada «Las dos Españas» con el comunista Santiago Carrillo y el diputado ultraderechista Blas Piñar cruzándose en el mismo Congreso de los Diputados, o la fotografía del socialista Felipe González y del popular Manuel Fraga conversando relajadamente. De la vida parlamentaria de la Transición que tan bien retrató Marisa Flórez para El País, se pueden extraer grandes lecciones políticas como la tranquila y productiva convivencia entre personalidades de diferentes y contrapuestas ideologías, lo que les permitía alcanzar acuerdos relevantes para la nación, incluso con el consenso de todos.

La muestra ofrece además varias instantáneas acerca de la sociedad de la Transición, por ejemplo una sobre manifestaciones de universitarios vigilados por los «grises» en 1976, varias acerca de la petición de amnistía que provocó motines en la cárcel de Carabanchel en 1977, y otras con las reacciones a la aprobación de la Ley del aborto en 1983.

Por último, cabe destacar las fotografías dedicadas a la cultura, con retratos de Antonio López, Montserrat Caballé o Luis Buñuel, así como la colección de imágenes en las que Marisa Flórez capturó «la llegada del último exiliado»: el cuadro «Guernica» de Pablo Picasso.

La cultura, y más concretamente la música, es la protagonista en la otra exposición que se ha mostrado en el Palacio de Longoria, sede de la SGAE, y que se ha titulado ‘La Movida, juventud y libertad. 1977-1986’. Allí se han podido contemplar portadas de discos de los principales cantantes y grupos, así como objetos como una hoja con la letra de la canción «El sitio de mi recreo», escrita a mano por Antonio Vega.

Igualmente relacionado con la música, la exposición contenía diferentes apartados dedicados a revistas, libros, fanzines, programas televisivos y radiofónicos, salas y locales principales donde actuaron los artistas de la Movida. Junto a este tema principal musical, la exposición contaba con otros apartados culturales como el cine, la pintura y la fotografía.

ESPAÑA Y LA OTAN

Noticia de El Alcázar. 5 de junio de 1982.

En un momento de evidente tensión entre el actual Gobierno español y la OTAN, con motivo del presupuesto a destinar ante los numerosos conflictos internacionales existentes, resulta interesante recordar que la entrada de España en la Organización del Tratado Atlántico Norte se produjo el 30 de mayo de 1982, cuando gobernaba el centrista Leopoldo Calvo-Sotelo.

Esta web dedica una página al ingreso de España en la OTAN, al que se puede acceder pinchando en el apartado ACONTECIMIENTOS y posteriormente en el año 1982. Una vez en la página, y como sucede con todas las demás páginas de la web se puede encontrar información variada sobre el hecho histórico.

Concretamente, en el subapartado AUDIOVISUALES se puede acceder a un reportaje de unos tres minutos sobre cómo fue «el controvertido ingreso de España a la Alianza Atlántica», emitido por RTVE en 2022. En el vídeo, se puede comprobar el cambio de postura del PSOE de Felipe González, que pasó del eslogan «OTAN de entrada NO» ideado cuando estaba en la oposición por Alfonso Guerra (como se puede ver en el primer artículo del subapartado HEMEROTECA publicado en El País), al «En interés de España vota sí» que defendió en un referéndum cuando ya gobernaba.

En el apartado BIBLIOGRAFÍA se puede acceder a la publicación del Real Instituto Elcano titulada «40 años de España en la OTAN. Hablan los protagonistas», con artículos entre otros del expresidente del Gobierno Felipe González y del exministro de Defensa Narcís Serra, cargos que ocupaban cuando se aprobó en referéndum el ingreso de España en la organización militar.

También es interesante la web especial del mismo Real Instituto Elcano, que se puede encontrar en el subapartado ENLACES, y que incluye vídeos, audios, y una línea temporal con fechas clave. También es especialmente interesante la página en inglés que la propia OTAN dedica a «Spain and NATO».

La adhesión a la OTAN no gustó a todos los españoles, algo que se puede comprobar en el reportaje de TVE citado anteriormente, así como en el trabajo de investigación de Javier Muñoz Soro titulado «El final de la utopía. Los intelectuales y el referéndum de la OTAN en 1986».

En este sentido, en el apartado HEMEROTECA se encuentra un interesante artículo publicado en Público, titulado Crónica de un engaño: 30 años del referéndum de la OTAN.

PEDAGOGÍA DE LA TRANSICIÓN CON ALFONSO GUERRA

El vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra concedió el pasado 19 de mayo una entrevista online ante un centenar de alumnos del IES Avalón de Valdemoro en el que yo, autor de este blog, imparto clase de Geografía e Historia.

¡Qué mejor pedagogía de la Transición que preguntar directamente a un protagonista principal sobre este periodo tan importante para la Historia de España! 

“Uno no puede elegir el tiempo en que va a vivir, pero uno sí puede elegir la respuesta que le va a dar al tiempo que le ha tocado vivir. La respuesta en los siglos XIX y XX que daban los españoles normalmente era la de la violencia, mientras que en el año 78 toda una generación de políticos, no políticos, jóvenes, mayores, estudiantes, agricultores…, decidió que quería el acuerdo para traer la democracia y, por una vez en la Historia, los políticos decidieron hacer caso a ese clamor del pueblo y se pusieron de acuerdo”, afirmó Guerra como valoración positiva de la Transición.

La entrevista colectiva se inició con unas preguntas realizadas por los alumnos sobre cómo vivió Alfonso Guerra ser militante de un partido político ilegal al final de la dictadura franquista: “Las reuniones clandestinas que manteníamos se centraban en cómo conseguir la libertad, por ejemplo boicoteando a las figuras del franquismo que venían a Sevilla. Haciendo pintadas por la libertad, a un compañero le dispararon cuatro tiros en el estómago, y si te detenían, te torturaban”.

En la videoconferencia se han abordado diferentes episodios relevantes de la Transición como la proclamación de Juan Carlos I, de quien reconoció Guerra que al principio no le creían capaz para la política pero con el paso del tiempo “el Rey demostró su valía y fue decisivo para que España llegara a ser un país democrático”.

En cuanto a las primeras elecciones generales del 15 de junio de 1977, Guerra reconoció que “a todos nos pilló por sorpresa porque no esperábamos tener unas elecciones tan pronto, aunque yo ya llevaba unos meses preparándome para ello en diferentes países europeos y creando el Instituto de Técnicas Electorales”.

Sobre la Constitución de 1978, Guerra recordó que él convenció “a UCD, concretamente al vicepresidente Fernando Abril Martorell, para que los artículos fueran aprobados por todos, y no solo por los conservadores, para lograr finalmente aprobar una Constitución de todos”, que ya se está convirtiendo en la más longeva de la Historia de España.

Acerca del 23-F afirmó que “funcionó como una vacuna porque la gente se dio cuenta de que la democracia no se puede dar por sentada, que es frágil, que pueden llegar unos bestias y acabar con ella en un momento con unas metralletas. Hizo que la gente valorase la democracia, y que se preocupara más por defenderla a partir de aquello”, añadió Guerra.

Un aspecto que Guerra criticó negativamente de la Transición fue cómo se resolvió el tema de las Autonomías en la Constitución: “Si nosotros en el año 78 hubiéramos sabido que el independentismo catalán iba a hacer lo que hizo en 2017, el Título VIII no sería el que es hoy. Pero nosotros confiamos en que en aquel momento los nacionalismos jugaban a la construcción del Estado, porque dijeron en la comisión constitucional que nunca estarían por la independencia. Nos mintieron y nosotros fuimos ingenuos y les creímos”.

LAS ENSEÑANZAS DE LA TRANSICIÓN

El pasado martes 29 de abril se celebró en Madrid un acto de presentación del libro “Laboralistas. Una década utópica”, una obra colectiva narrada por Tomás Duplá. Este presentó el evento que contó con la participación de una de las coautoras del ensayo, la abogada Cristina Almeida.

El libro ofrece el testimonio de unos cuarenta abogados laboralistas que en los años finales del franquismo y durante la transición se dedicaron a defender no solo a trabajadores contra abusos empresariales, sino también a represaliados que sufrían la represión dictatorial, y a vecinos que querían dejar de vivir en barrios de chabolas.

Tomás Duplá destacó especialmente los valores con los que se trabajaba en aquellos años en despachos laboralistas dirigidos por mujeres, como los de las madrileñas calles Modesto Lafuente que luego pasó a Españoleto, o el tristemente famoso despacho de Atocha, 55 que sufrió el terrible atentado en enero de 1977.

Los abogados laboralistas que trabajaban en esos despachos eran militantes comprometidos de diferentes ideologías, antifranquistas, conciliadores de su vida pública y privada, igualitaristas, con valentía personal, solidarios, defensores de las relaciones personales y de crear amistades, democráticos asamblearios, y practicantes de la igualdad salarial ya que cobraban lo mismo los abogados que el personal de administración. «Como nuestros despachos eran bastante grandes y teníamos mucho trabajo, sólo cobrábamos por nuestro trabajo si ganábamos el caso», aseguró Cristina Almeida.

Foto propia (Jorge Suárez).

La abogada afirmó también que aquellos fueron “los mejores años de su vida porque vivieron el tiempo que les ha tocado vivir” y añadió que ”ahora tenemos libertades, pero no son para toda la vida”. En ese mismo sentido se pronunció Tomás Duplá preguntándose “por qué no se forman grupos de jóvenes que defienden a gente frustrada en la actualidad”, y haciendo “una llamada para ser activo aunque no te financie nadie”.

Por último, Cristina Almeida defendió la Transición que según ella “se hizo en la calle, en las libertades se tomaron en las calles, en las luchas que hubo. Eso sí, una de los grandes aciertos de aquel momento fue lograr que gente tan variada consiguieran hacer una Transición de la dictadura a la democracia pese a que tuvieron que hacer frente a muchos problemas, pese a los muertos, y con algunas frustraciones que han quedado en el tintero. Pero lo verdaderamente importante es que con esta lucha de la sociedad se consiguió llegar a la democracia”.

LA TRANSICIÓN EN LA ACTUALIDAD (Otoño de 2024)

Dos series de televisión (“Las abogadas” y “Asalto al Banco Central”) y una película (“El 47”), unas jornadas universitarias en Almería y Cáceres, dos libros (“Operación: Democracia” y “En defensa de la Transición”), y dos ex presidentes del Gobierno (Felipe González y José María Aznar) participando en un acto de recuerdo a Adolfo Suárez, son algunos de los hitos que se han producido este otoño sobre la Transición.

Empezando por este último acontecimiento, el 6 de noviembre se celebró en Ávila una jornada titulada “Diez años desde su partida: Reflexiones sobre Adolfo Suárez”, organizada por la Junta de Castilla y León y la Universidad Católica de Ávila. El acto central de este evento fue un coloquio sobre Adolfo Suárez y sobre la Transición en general entre los expresidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar. Los dos coincidieron al ensalzar la figura de Suárez como «protagonista principal de la Transición» y al destacar que el rey Juan Carlos I, al nombrar a Suárez presidente del Gobierno, renunció a todo el poder que tenía para contribuir a crear una democracia y una monarquía constitucionales.

También en el ámbito universitario, este otoño se celebraron diferentes actos sobre la Transición. Concretamente la Universidad de Almería organizó del 20 al 22 de noviembre el X Congreso Internacional “Historia de la Transición en España” dedicado en esta ocasión al tema de la violencia en este periodo histórico, mientras que Universidad de Extremadura y la Diputación de Cáceres han celebrado el 18 y el 19 de noviembre las jornadas ‘La Democracia española: Historia y memoria’.

En el mundo audiovisual, cabe destacar la película “El 47”, que aborda el tema del movimiento vecinal que logró en 1978 que el transporte público llegara a un barrio de chabolas del extrarradio de Barcelona. Este largometraje de Marcel Barrera ha logrado 14 candidaturas en los premios Goya. Además, en este otoño han logrado unos buenos datos de audiencia las series de televisión “Las Abogadas” y “Asalto al Banco Central”. La primera tiene como tema central la matanza de abogados laboralistas en Atocha, mientras que la segunda aborda asuntos como la dimisión de Suárez o el 23-F.

Pasando al ámbito bibliográfico el libro “Objetivo:Democracia” de Juan Fernández-Miranda, ganador del premio Espasa de ensayo, ha tenido una especial incidencia en este otoño como se constata en las innumerables entrevistas realizadas al autor en diferentes medios de comunicación, y en las que siempre ha incidido en criticar positivamente a la Transición. También se presentó en un acto en Madrid el libro “En defensa de la Transición” de la jurista Teresa Freixes, en el que también participó el exvicepresidente del Gobierno socialista, Alfonso Guerra

Por contra, la crítica negativa de la Transición llegó de la mano de las jornadas tituladas “La Transición sangrienta”, organizadas en Madrid por el Colectivo de Olvidados de la Transición (COT), la asociación Memoria Histórica Latina e Izquierda Revolucionaria, en la que participaron familiares y amigos de víctimas como Ángel Almazán, Arturo Ruiz o los abogados de Atocha, quienes fallecieron a manos de fuerzas policiales o de terroristas ultraderechistas.

EN DEFENSA DE LA TRANSICIÓN

“En defensa de la Transición” es el título del libro de la catedrática de Derecho Constitucional, Teresa Freixes, en el que pretende desmontar todas las críticas negativas que en los últimos años está recibiendo este periodo de la Historia de España. Tanto esta renombrada jurista como el exvicepresidente socialista del Gobierno y autor del prólogo, Alfonso Guerra, presentaron el libro en Madrid el lunes 9 de diciembre, organizado por las fundaciones Transición Española, Civismo y Universitaria Española.

Para defender la Transición, Guerra destacó que fue una “gesta” que acabó con dos siglos de enfrentamientos entre españoles, y que además se consiguió tras una guerra civil y una larga dictadura. Para ello fue clave el consenso que él definió como una “renuncia de todos a parte de sus ideas” para conseguir llegar al justo medio, para lograr la convivencia y, de esta manera, lograr entre todos alcanzar los grandes acuerdos (Elecciones generales de 1977, Pactos de la Moncloa, Constitución) que la sociedad española les reclamaba. 

Tanto Teresa Freixes como Guerra destacaron la Constitución de 1978, «la única de la historia de España que fue aprobada por una amplia mayoría”, casi el 90% de los ciudadanos. Alfonso Guerra (PSOE), del que se recordó su decisiva intervención en la redacción de la Carta Magna desbloqueando junto a Fernando Abril Martorell (UCD) los artículos que los siete ponentes no habían podido superar, recordó preocupado que “la Constitución fue aprobada por el 92% de los diputados de entonces, mientras que el 30% de los diputados actuales se muestran contrarios a nuestra norma básica”.

Pero tanto Alfonso Guerra como Teresa Freixes, que la considera un «referente mundial», afirmaron que la Constitución contiene errores que se deben reformar. El exvicepresidente socialista indicó que en la negociación de la Constitución de 1978 habían sido “ingenuos” al conceder tantas prerrogativas a las autonomías, al creer que éstas se utilizarían siempre pensando en el bien de todo el país. Para Teresa Freixes no es necesaria una reforma general de la Carta Magna que acaba de cumplir 46 años: «Se necesitan reformas en la Constitución, pero no una reforma de la Constitución».

Otras de las críticas positivas de la Transición que defendió Guerra fue la alta formación intelectual de los políticos de aquel periodo, así como el importante papel del rey Juan Carlos I “que frenó el golpe del 23-F”. Ante la reclamación de una República por parte de los críticos de la Transición, Freixes afirmó con ironía: «Estamos ahora como para elegir un Presidente de la República», a lo que añadió Guerra: ¡¡»A ver quién se presenta como candidato!!»

Por último, y para contradecir las críticas negativas que, según ella, proceden de la unión actual de nacionalistas y populistas, Teresa Freixes también destacó que la Transición permitió la plena integración de España en la Unión Europea: «¿Qué nos habría pasado si no hubiésemos estado en Europa durante las crisis de 2008 y del COVID?»

PACA SAUQUILLO, UNA DE «LAS ABOGADAS»

Paca Sauquillo es un testimonio directo de la Transición que llevó a España desde una dictadura machista y con libertades restringidas, a una democracia con más igualdad y más derechos. Como abogada, feminista y política, fue protagonista de destacados hechos históricos como cuando defendió a los últimos condenados a muertes del franquismo o cuando creó la primera asociación de vecinos. También sufrió la violencia ultra con la muerte de su hermano Javier en la matanza de Atocha.

Paca Sauquillo, en 2010 (Trinidad Jiménez, CC BY-SA 2.0 https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0, via Wikimedia Commons)

Francisca Sauquillo es abogada desde los últimos años del franquismo y participó, junto a Cristina Almeida, en el Proceso 1001 en el que se juzgó y condenó en 1972 a la dirección del sindicato entonces ilegal Comisiones Obreras, entre ellos Marcelino Camacho, quien fue condenado a veinte años de prisión 

Tres años más tarde, también participó en los juicios que condenaron a los últimos ejecutados del franquismo, concretamente defendió a una militante del FRAP que fue inicialmente condenada a muerte y finalmente indultada.

Como abogada, luchó contra el chabolismo del madrileño barrio de Vallecas, creando en 1965 en Palomeras Bajas la primera asociación de vecinos de España. También fundó su primer despacho de abogados laboralistas en 1968, conocido popularmente como despacho de Lista.

Ya durante la Transición, sufrió de primera mano la violencia de los ultras franquistas ya que en la matanza de Atocha fue asesinado su hermano Javier, también abogado laboralista, cuando pretendía proteger a su mujer Dolores González, quien resultó gravemente herida.

También comprometida con el feminismo y con la política, Paca Sauquillo se presentó sin éxito a las primeras elecciones municipales de 1979 como candidata a la alcaldía de Madrid. Lo hizo por el partido del que fue fundadora que se llamaba Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT). 

Posteriormente, y ya como militante del PSOE, fue diputada de la Asamblea de Madrid y senadora, aunque rompió la disciplina de voto al posicionarse en contra del ingreso de España en la OTAN. Como feminista, participó en la redacción de la ley del Divorcio y la ley del Aborto. 

También participó como abogada en el macrojuicio de la Colza, y fue una de las fundadoras del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL). Entre 1994 y 2004 fue eurodiputada del Parlamento Europeo. Por toda esta vida comprometida es por lo que Francisca Sauquillo es uno de los personajes de la serie «Las abogadas» que emite actualmente TVE.